Interpoder

Análisis de RI / IR Analysis

noviembre 2017
L M X J V S D
« Ene    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Actualizaciones de Twitter

The Trump Show

No resulta fácil analizar la “surrealista” llegada de Donald Trump a la 1600 Pennsylvania Avenue. El hombre de negocios utilizó su carisma, poder y recursos, para permear y convencer a un gran sector de estadounidenses afectados por la crisis económica y los efectos perversos de un proceso globalizador. Atacó y derrotó a sus rivales con una sencilla fórmula: irrespeto y escándalo más la promesa de una resurrección económica a una sociedad enferma por el consumo.

La toma de posesión de hoy en Washington marca una nueva ruta para los EE.UU. y también para la estructura del orden internacional, que ellos mismos crearon y han promovido a lo largo del siglo XX. Y es por ello, que son preocupantes algunas declaraciones del nuevo líder con relación a la OTÁN, la Unión Europea, Rusia, México, América Latina y el valioso grupo de migrantes que participan del juego económico yankee, que ellos mismo han irregularizado en beneficio propio.

Asimismo, muchas cosas se le olvidan al nuevo presidente. En primer lugar, que la “Guerra contra el Terror”, iniciada por G.W. Bush (y su equipo) en Irak en 2003, se ha complejizado, desbaratando el equilibrio de poder en Oriente Medio, siendo el Estado Islámico, una de sus consecuencias más desafortunadas. También olvida que Europa es un socio fundamental, que se encuentra desafiado por una crítica ola migratoria y que necesita de gran ayuda ante las tentaciones expansionistas de Putin (amigo/rival de Trump). Y finalmente, creo que no tiene claro que las dinámicas que enfrentará en el despacho oval son completamente diferentes a su acostumbrada rutina de businessman en Manhattan.

Desde mañana se podrá preguntar ¿el poder para qué? La idea de hacer grande a EE.UU. de nuevo no se puede soportar en el aplastamiento de los otros ni en el desconocimiento de un mundo complejo y diverso. En este momento miles de grupos antiestadounidenses están organizando la forma de provocar al presidente Trump y de tenderle trampas, pare ver qué tan capaz es de concretar sus promesas de grandeza, las mismas que tanto confundieron a la opinión y que le permitieron llegar al Despacho Oval.

 

Anuncios

Cerrando 2016: diciembre negro y el fin de la política

Los atentados violentos del pasado lunes en Berlín y Ankara confirman la dimensión y profundo alcance de las redes terroristas contemporáneas. El relativo blindaje que había tenido Europa frente a las consecuencias de la “Guerra contra el Terror” ya no existe. Los atentados de Charlie Hebdo y Niza indicaban que algo estaba mal, y que se venían cosas peores.

El pueblo europeo está ahora frente al laberinto que enfrentamos millones de habitantes en el planeta: la seguridad diaria, en la calle, universidades, colegios, supermercados. Pareciera que el dominó de la geopolítica se desmorona sin distinguir las categorías artificiales de “primer” o “tercer” mundo.

Recordemos que luego de los atentados del 11-S en NYC, saltó al ruedo el nombre de Osama Bin Laden y su grupo Al Qaeda, señalados de atentados posteriores en diversas partes del globo: Madrid, Bali, Londres. Ahora, después de la fatídica y perdida Guerra de Irak, la Primavera Árabe y la sangrienta guerra en Libia, nos enfrentamos a las múltiples amenazas del autodenominado Estado Islámico (EI). Hemos visto la magnitud de sus atentados, la capacidad de ganar adeptos en diversas sociedades, y la fuerza con la que se involucra y cambia el equilibrio de fuerzas en Siria e Irak. Lo más preocupante, es que no hay consenso en Washington ni Europa sobre la posibilidad de crear una estrategia eficaz para enfrentar y disminuir el poder de dicho grupo fundamentalista, menos ahora con un Trump electo con poca experiencia en la arena internacional.

Ahora bien, el atentado contra el embajador ruso en Ankara puede verse como producto de un fanático suicida y nada más. Pero también, refleja que las viejas tensiones entre rivales históricos poder surgir nuevamente. Recordemos que Turquía ha sido un actor polivalente en términos estratégicos: durante la Guerra Fría se alió con EE.UU. y buscó ser un candidato idóneo para ingresar a la Unión Europea, sueño frustrado desde entonces por razones culturales, políticas y religiosas, y Rusia es simplemente un grandísimo poder que interviene en Ucrania, Siria y el resto de su vecindario.

De momento el diálogo prevalece sobre la fuerza, Moscú ha enviado agentes para investigar el hecho y Ankara se muestra desconcertada. Los presidentes Putin y Erdoğan saben que está en juego su prestigio, y se conocen bien porque ya han medido sus fuerzas en Siria, país que refleja la poca evolución de nuestra sociedad internacional, la cual, bajo el mandato de la ONU, ha sido incapaz de detener la extrema violencia, tanto de los rebeldes como de el régimen de Bashar al-Ásad.

Este “diciembre negro” ha sido una mala forma de terminar 2016, con el terrorismo en su máxima expresión, con líderes siniestros postergando el sufrimiento de civiles inocentes en Aleppo y con unas elecciones estadounidenses que reflejan el inicio del fin de la política.

El papel de Fidel Castro (1926-2016)

El legado de Fidel Castro en la política exterior latinoamericana y mundial es altamente controversial. Se trató de un actor importante durante la rígida Guerra Fría, provocando y desafiando a las diferentes Administraciones en Washington, bajo un escudo protector soviético que poco a poco se fue menguando. Algunos analistas se han centrado en su liderazgo entre las diferentes corrientes de izquierda latinoamericanas, en su decepcionante estrategia durante la Crisis de los Misiles (1962) y en su relativo éxito en campañas militares como la de Angola.

No obstante, hay que revisar su accionar doméstico, lleno de fallas, violaciones a los DD.HH. y represión política, que aún continúa. Es cierto, que la autonomía de Cuba y el desprendimiento de Washington, provocó una serie de terribles sanciones que afectaron al pueblo cubano, no así a la élite castrista, provocando la cara más oscura de la equívoca política exterior estadounidense (al igual que con el Irak de Hussein) y mucho países más, en los que la población civil sufre las terribles consecuencias.

También es cierto que el proyecto político de Castro llevó a un pequeño Estado al más alto nivel deportivo, creó un sistema de salud general y justo (inexistente en el resto de la región) y tuvo el valor de decir verdades en el propio seno de la ONU, sobre la desigualdad y comportamientos erróneos de los grandes actores del Sistema Internacional. Ya en los 90’s todo había cambiado, pero siguió inspirando a la nueva izquierda de la región, especialmente a Hugo Chávez, una época que le reclamaba las libertades que su isla necesitaba desde década atrás.

Liberó a la isla para encerrarla bajo un pensamiento limitado. Ahora veremos el inmenso desafío que tiene esta Cuba huérfana, bajo la mirada radical de la futura Administración Trump, reacia al diálogo con una América Latina confundida entre virajes a la izquierda y derecha, que al final representan las mismas patologías corruptas y continuistas que vimos desde el pasado siglo.

 

 

El difícil camino para la paz en Siria

Se cumplen varios años del cruento conflicto en Siria. En Occidente tenemos eco de varios hechos que nos llevan a pensar en la falta de orden y capacidad de acción de los principales esquemas multilaterales, creados para evitar de nuevo las grandes tragedias del siglo XX: I y II Guerras Mundiales, genocidios y dictaduras criminales. Vimos el fracaso de algunos enviados de la ONU, la errónea estrategia de alentar y apoyar a unos rebeldes y luego dejarlos al vaivén de los hechos.

La Administración de Obama, no contó con la posterior intervención de Rusia, justificada por intereses geoestratégicos y viejas alianzas que en Washington no lograron descifrar. Ahora, Siria hace parte de un ajedrez en el que confluyen el denominado Estado Islámico, rebeldes kurdos (que no son lo mismo que la población kurda), otros grupos fundamentalistas, y el propio ejército sirio, apoyado por el fuerte aparato militar de Moscú.

El drama de Alepo (la más sufrida de otras ciudades) será un estudio de caso para los futuros estudiantes de Relaciones Internacionales. Más de medio siglo después, las grandes atrocidades como los campos de concentración nazis, las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki (crimen de lesa humanidad sin resolver) y diversas guerras ya olvidadas durante la Guerra Fría, regresa el fantasma de las ciudades destruidas (Berlín, Sarajevo), con civiles inocentes sin agua, comida ni atención médica.

Todo el discurso del DIH ha sido congelado por los injustificados ataques a los convoyes humanitarios. En este momento el conflicto se agudiza, el factor tecnológico le agrega complejidad (drones no identificados) y las pretensiones de medir el pulso al novato Trump en la arena internacional, hará que las fuerzas regulares e irregulares en el terreno provoquen su intervención.

Las elecciones de USA 2016

La política ha cambiado. Esta discusión se viene dando desde hace varias décadas, pero la elección de Donald Trump (2016) confirma la influencia de factores sistémicos y domésticos que afectan el proceso de toma de decisión de los electores modernos en los Estados Unidos.

Veamos ciertos factores sistémicos:

  • La crisis del liderazgo estadounidense, enmarcada en los errores estratégicos en Libia, Irak y Siria.
  • El manejo erróneo de información confidencial desde la cuenta personal de Hillary Clinton (en aquél momento como Secretaria de Estado).
  • La pérdida de fuerza económica, ante el ascenso de China, India y otros poderes crecientes con alta capacidad de producción a menor costo (una dinámica propia del procso globalizador que difícilmente el presidente Trump podrá revertir).
  • Los efectos del soft balancing adelantado por los BRIC´s, en diversos aspectos, desde lo económico hasta lo cultural.

Ahora, con relación a lo doméstico:

  • El descontento de una amplia clase media estadounidense, víctima de la crisis económica y el desempleo.
  • Los efectos de un debate político pobre, polarizado y manipulado por los medios masivos.
  • La astucia de Trump, con un discurso incendiario más allá de los límites éticos y morales: deportaciones, muros, guerras, rompimiento de alianzas.
  • El voto de castigo de un amplio número de electores, cansados con los esquemas tradicionales de los políticos convencionales (¿qué era lo verdaderamente novedoso de H. Clinton?)

Se trata de algunos factores que incidieron en la decisión del pueblo estadounidense. Esperemos que no deban arrepentirse. Son muchas las tareas y compromisos del líder de la Casa Blanca, más ahora, cuando enfrenta una agenda global, empañada por las dificultades del cambio climático, el desafío de la pobreza y el desarrollo, líderes agresivos, las fuerzas oscuras de la globalización, el fundamentalismo, una Europa desquebrajada y una América Latina que se mueve entre proyectos políticos de derecha e izquierda confusos y contradictorios.

 

Siria: el desenlace menos malo

Siria e un ejemplo de las dificultades propias del orden internacional contemporáneo. En este panorama complejo hay que esperar el desenlace menos malo, no el mejor, porque como se ha visto es sencillamente imposible.

El conflicto está marcado por un fuerte desequilibrio de poder en la región, en donde confluyen diversos intereses de Occidente, Rusia y claro está Arabia Saudita e Irán. ¿Quiénes son los rebeldes verdaderamente? ¿a quién representan? Son preguntas que se resuelven con lugares comunes en los medios occidentales y de manera más tímida se vinculan con la Casa Saud, Irán o Al Qaeda.

Es ingenuo pensar que la tiranía de Bashar al-Asad desparezca con su salida, pues hemos visto que los atropellos y caos llegaron a Irak, de una forma diferente y más voluminosa, luego de la caída definitiva de Hussein. Lo mismo en Libia after Gadafi, lo mismo en Afgansitán after el Talibán.

El uso de armas químicas en la región tiene un antecedente atroz, cuando Hussein lo usó contra civiles iraníes indefensos a mediados de la década de 1980, todo con el aval de Washington de quien era aliado, para luego convertirse en enemigo luego del fin de la Guerra Fría. No obstante, este argumento cae en un limbo si se trata de justificar una intervención con poca legitimidad ante la opinión pública mundial, incluso en el propio congreso estadounidense el apoyo no ha sido tan fuerte, pues las experiencias pasadas (Vietnam) y recientes (Irak-Afganistán) demuestran que no se trata de lanzar cohetes y esperar a que caiga el tirano.

Siria es el siguiente capítulo en el desequilibrio de Oriente Medio. Vemos un Irán con espíritu nuclear, una Arabia Saudita que promueve el fundamentalismo, un Irak hecho trizas en medio una contienda entre clanes (kurdos, sunitas y chiitas) que no cesará fácilmente, y un Al Qaeda expansivo y cada vez más difícil de controlar y mucho menos de identificar. Y claro, un Israel, aún moderno, pero cada vez en medio de un rompecabezas macabro que se desbarata en contra suya.

Los buenos oficios de Lakhdar Brahimi y Kofi Annan reflejaron la impotencia de la ONU y el viejo multilateralismo que encarna. Ahora bien: ¿qué tipo de organización requiere el orden mundial para este tipo de problemas? ¿bajo qué argumentos se puede adelantar una intervención coherente y creíble? No debemos olvidar que el actor que interviene debe proteger a la población y sus bienes, algo que no ocurrió en Irak, y que en nuestros días, es el mejor ejemplo para dudar de los efectos perversos de esta estrategia.

La Damasco de hoy hace recordar a la sitiada Sarajevo de la década de 1990. En aquel momento el dilema de intervenir estuvo presente, y claro se hizo tarde y con relativo fracaso, al tratar de salvar a los sufridos civiles inocentes.

A %d blogueros les gusta esto: